Mentiría si dijera que esta nota es solo mía. Han surgido largas conversaciones con galleros de pico y navaja que, llenos de emoción, han transmitido sus experiencias acerca de “los finos” y el profundo significado que conlleva la crianza de gallos. Historias de criadores que pretendo recolectar en torno a una interrogante: ¿por qué me hice gallero?

Escribe: Pilar Rivera Ramos

Fotos: Jonathan Bárcena y Rodrigo Talavera

Luis Nicholson Sanz es uno de los criadores de gallos más prestigiosos de Arequipa. Su historia es particular porque resulta ser un estudioso del comportamiento humano frente a una de las aficiones más antiguas y vibrantes que nos otorga la historia universal. Cada gallero, comprobarán ustedes en el relato de esta nota, tiene una respuesta diferente a la pregunta: ¿qué influyó en ti para hacerte criador de aves de pelea?

Luis Nicholson responde: “Fueron los gallos de pelea de Luis Palao, en Calca, Cusco, los que captaron mi atención. El recuerdo de un fino ejemplar que a tanta insistencia me regaló el prestigioso acuarelista. Ese día Palao le dijo a mi padre: ‘ya te fregaste, éste va a ser gallero’. Yo tenía 13 años”.

Luis es nieto de un migrante inglés de apellido Nicholson que ingresó a Perú por el puerto de Mollendo y su abuela una ciudadana arequipeña de apellido Sanz. Actualmente vive en el pueblo tradicional de Acequia Alta (hogar original de su abuela), al fondo de un huerto muy nutrido con árboles frutales que crecen con el canto de cientos de pollos, gallinas y gallos al fondo de su vivienda.

La famosa línea blanca de gallos españoles de Luis Nicholson.

Luis Nicholson revela sin titubeos, que fue la crianza de los gallos la que le salvó la vida y que tomó el ejemplo de vida de este animal para volver a caminar. Un accidente motorizado le provocó daño irreversible en la columna. Siete médicos chilenos le dijeron que no volvería a caminar. Pero —según relata—, observó en el gallo de pelea la fuerza para vencer su daño medular. Ahora puede caminar con la ayuda de un bastón que le permite tener una mano libre, dice, para cargar al fino gallo de pico o navaja, según sea la necesidad.

POR QUÉ EL AREQUIPEÑO SE HACE GALLERO

Hay una explicación más lógica que científica, revela Nicholson. “La ciencia dice que por tradición familiar se heredan costumbres marcadas a través de los genes. Sin embargo, en mi caso yo no tuve influencia de mis ancestros, pero me cautivó la conducta social que promueve la crianza de gallos de pelea”.

“Arequipa está muy ligada al campo. Los arequipeños en general somos muy aficionados a la ganadería y sabemos de peleas de toros. En América la única ciudad en la que pelean los toros es en Arequipa. Pero también en el campo hay un gallo y una gallina”, continúa el gallero.

Un ejemplar navajero, cuya fisonomía es distinta a los gallos de pico.

“El gallo de pelea genera honor en la persona, no es una diversión simplemente. Es representar el honor de la familia y sus valores: la nobleza, no darse por vencido, el trabajo, el respeto, todo eso representa un gallo de pelea”, explica Nicholson.

UN ORGULLO

Luis Nicholson continúa hablando y reconoce sentirse orgulloso de ser gallero. “La crianza y la visión del criador va modificando al gallo. No podemos hablar de razas únicas. Hombres y mujeres nos hemos dedicado a cultivar nuestras propias líneas de raza. Yo he tenido gallos dominicanos, colombianos, españoles (troncos de raza) y lo que tengo es gracias a la selección de gallo y gallina cuya genética es manejable. Las razas de gallos son a nivel mundial muy diversas. La crianza y la afición del criador va modificando la raza del gallo”, explica.

Típico gallo de pelea de pico.

Temas como: La primera mujer gallera que pisa Sudamérica es Inés Suárez, esposa de Pedro de Valdivia, que formó parte de la expedición a la conquista de Chile; o el gallo original fue el gallo Bankiva, que fue domesticado por tres razones: por carne, por huevos, por pelea; son apenas algunas de las conversaciones sostenidas con este criador.

Insiste en que los gallos han evolucionado en función a la visión que tiene el criador. Uno de los grandes desarrolladores de gallos de pelea es Centroamérica. Cuba, Puerto Rico y República Dominicana en conjunto aportaron mucho a la calidad de los gallos más veloces.

Hay dos tipos de evolución, añade Nicholson, la social y la crianza. En esta última el gallo ha evolucionado mucho, son animales más combativos con mejores características para la pelea. Mejores animales. Pero no ha ido de la mano con el desarrollo social. “Hay muchos criadores nuevos, cualquier persona que tenga plata, simplemente va y compra gallos, pero no ha absorbido, no han mamado la enseñanza de un gallero neto. No saben descrestar, desbarbar, tusar (peluquear al gallo)” continúa.

Gallo y gallina y su aporte al mejoramiento de la genética de estos ejemplares.

Mientras que, por el lado de los buenos criadores arequipeños, cómo no traer a la mente a: Lucho Macedo, Américo Neira, el “Gato”Ortega, los Herrera o Klimager. Este último un criador que hizo historia porque tenía muy buenos ejemplares.

Crías del gallero Luis Nicholson.

TEMA CENSURA

“Una vez hablando con una activista le propuse: No discutamos, te voy a regalar un pollito al que puedes criar como tu mascota. Haz lo que desees, ponle lo que quieras. Yo lo único que voy a pedirte es que al año siguiente lo traigas y lo pongamos frente a otro pollo. No vamos a intervenir para nada. Con toda certeza, el animal que aparentemente no tuvo influencia de un gallero, primero va a detectar al otro gallo cantando y cuando se acerquen ambos ejemplares van a pelear. Es la naturaleza del animal”, cuenta Nicholson.

Un psicólogo decía después de haberlos visto: “Creo que la peor tortura psicológica a un gallo de pelea es no dejarlo pelear”.

HABLEMOS DE GALLOS DE PICO

Adrian Rivera es otro reconocido criador de gallos de pico, integrante del galpón “Caireles” (línea blanca de gallos con largas plumas que cuelgan a los costados. Ahora también “Rivera” inicia su diálogo explicando el abc de las riñas de gallos. Según la Real Academia Española (RAE), el gallero “es el aficionado a las riñas de gallos” o “el que se dedica a la cría de gallos de pelea”.

Finos ejemplares de propiedad del conocido futbolista y gallero Ysrael «Cachete» Zuñiga.

Resulta esta actividad ser de esencia española y diseminada a lo largo y ancho del continente sudamerica, el Perú y Arequipa no es la excepción. La región, dice, se ha acrecentado exponencialmente con criadores y criaderos. Y ruedos hay casi en todos los distritos: formales, informales, nuevos tradicionales, etcétera. Incluso ilegales, dadas las circunstancias de la pandemia que atraviesa el país.

Del Galpón Rivera, en sus inicios conocido como Los Caireles, un ejemplar que conserva la genética peruana (Propietario: Adrián Rivera).

HISTORIA

Hablar de la historia de estos plumíferos en el Perú es una ardua tarea, bastará citar a don Ricardo Palma Soriano y “el Conde de la Topada”, que narra el enfrentamiento de los personajes uno de título nobiliario y el oponente un comerciante minero. Ambos aficionados poniendo en juego “El oro y el moro”, a través de su “Carmelo tostado o ajiseco”, el primero; y el otro con “un simple lechuza, hijo de un chusco y gallina terranova”. O citar a Abraham Valdelomar y su “Caballero Carmelo”.

Así los entrenan en el criadero Santa Rosa Tomás, tras la foto unos 200 ejemplares cantan mientras dos pelean.

Decía el historiador José M. Valera, que el gallo fino de pelea no falta en los más modestos hogares coloniales y en el mejor sitio de la casa. “El gallo representaba una esperanza, una posibilidad económica para el mestizo. La familia podía pasar hambres pero el gallo jamás. Si se ganaba la apuesta, el gallo reemplazaba una semana de trabajo y si perdía el ave alimentaba al dueño”.

El baño es una importante práctica para que las plumas se mantengan firmes y brillantes en el cuerpo del fino animal.

DE RAZAS Y COSTUMBRES

Después de la Virgencita de Chapi, de un 15 de agosto, de las peleas de toros, del miércoles de ceniza, un partido del FBC Melgar, entre otras distracciones y actividades con fervor religioso, están las peleas de gallos. Basta pararse en una esquina y observar diversos vehículos y muchos de ellos llevan una calcomanía con la imagen de un gallo.

Ysrael Zuñiga mira atento la preparación de sus gallos de la mano de su entrenador Johan.

Así, Rivera aflora los recuerdos del coliseo del siglo XX de Don Santiaguito, la cancha de Colón (de la Asociación), sin dejar de hacer mención a tantos otros de distritos de distinguidos asentistas. Del cacho natural a la espina de raya y, ahora, a la espuela de plástico.

Rememora hechos como el inicio de peleas a las once de la mañana o a las cuatro de la tarde, inclusive, hasta el día siguiente. De las concentraciones a las “chusqueadas”; de la apuestita de una cantarilla de chicha a la de cinco mil o cien solcitos para no verla gratis; del alimento de maíz blanco con huesito chancado al complejo vitamínico; del cruce del gallo bueno del compadre con mis gallinas al inbreeding (cruce con ejemplares de su propia familia); del padrillo de don Hugo Mozzo, Fabreo al Chuito Vela, Duhamel, Colón, Martín Peralta de Puerto Rico o Rafael Perello y Manuel Morel de República Dominicana.

TODO HA CAMBIADO

Adrian Rivera señala que el grado de competitividad es superlativo. “Por lo tanto se nace gallero (al seno de una familia por transmisión vertical) o se hace (vínculos de amistad-transmisión horizontal)”.

La gran mayoría de ellos manifiestan que se trata de una tradición y que habría un deber moral y de identidad cultural preservarla y mejorarla. Algunos otros señalan que, ya involucrados en esta afición, el deseo de ser el mejor implica perseverancia y esfuerzos por mantener ese estatus. Por tanto, el reconocimiento de buen gallero conlleva al manejo de un galpón, cuando no, con cientos de ejemplares.

Otros deslizan el argumento de que es uno de los mejores canales de socialización en nuestro medio. No faltan los que refieren que la crianza y riña de gallos son símbolo de virilidad y hombría del poblador ¿y las damas qué? Sin embargo, todos coinciden que para ser gallero se debe llevar impregnado como condición el “sine qua non”. Un código moral basado en respeto, honestidad, caballerosidad entre muchas otras virtudes, y sobre todo: espacio, tiempo y dinero.

Tradición o costumbre; deporte, pasión, fanatismo, ponderación, humildad, vanidad, sencillez, cantidad, calidad, afición, lucro, amistad, exclusividad, son algunos de los muchos conceptos y categorías a debatir incansablemente en el complejo mundo de los gallos y galleros.

GALPÓN SANTA ROSA

César Gonzales Bernal es el propietario del Galpón Santa Rosa Tomás. Un lugar donde se prepara a unos 200 gallos de pelea, en su mayoría moros y ajísecos. César nos recibe en el que considera su segundo hogar. Aquí hay que hablar muy fuerte, pues el tope de pollos y su entrenamiento, exalta a todos los finos separados en sus jabas de madera. Hay espacio para los de cría, de pelea y un ruedo en el centro del galpón donde se realizan las peleas.

Cásar Gonzáles Bernal, propietario del criadero Santa Rosa Tómas.

Relata que su afición nació desde muy chico y su vida la dedica a la crianza y mejoramiento de raza de sus gallos. Es asiduo participante de grandes concentraciones gallísticas y viaja por todo el Perú, e inclusive Sudamérica, llevando sus ejemplares.

Para César no hay momento más grato en su carrera de criador que aquel día en que todos los piqueros se pusieron de pie para entonar el himno de Arequipa. “Es una sensación que puede emocionar hasta las lágrimas y que sólo un criador de verdad sabe lo que es soltar su gallo a mitad del ruedo”.

Los gallos son lanzados al aire para que fortalezcan sus alas para el vuelo en la pelea

Revista Bitágora, con motivo de las fiestas de Arequipa, tomó las experiencias de criadores de gallos de pico, dejando para otra edición la posibilidad de tomar el conocimiento de criadores de gallos de navaja y agradece a los criadores que no habiendo cedido entrevista alguna, facilitaron las condiciones para hacer esta crónica gallística. Nos referimos al reconocido criador Edward Talavera, de Pampa de Camarones, a quien, prometemos, dedicaremos una edición especial, “¡Palabra de galleros!”.

Gallino blanco puro, no descrestado de pie de cría, raza característica del Galpón Rivera. (Propietario: Adrían Rivera).
La preparación en el ruedo es una vez por semana, luego los gallos de riña descansan en sus jaulas.

1 Comentario

  1. Ciertamente no soy aficionada a los gallos de pelea pero me ha gustado mucho el reportaje de la periodista así también me ha gustado muchísimo lo que dice el Señor nicolson acerca de la crianza de los animales se ve que es una persona que ha estudiado a los mismos

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