El FC Sheriff no solo alcanza el imperio del fútbol, también es una potencia comercial en la desconocida ciudad de Transnistria. Fueron dos ex agentes de la KGB, Ilya Kazmaly y Viktor Gushan quienes decidieron fundar la compañía Sheriff, marcando el inicio de este monopolio de la estrella amarilla.

Gustavo Alfonso Dulanto Sanguinetti ha dejado su marca en la historia del fútbol al convertirse en el primer peruano en obtener una victoria ante el poderoso Real Madrid en el mismo Santiago Bernabéu por UEFA Champions League. El defensa peruano “Pocho”, hijo del ex seleccionado nacional y tres veces campeón con Universitario de Deportes Alfonso Dulanto, terminó este partido histórico portando la cinta de capitán del Sheriff Tiraspol de Transnistria y cumplió un sueño personal que antes no pudieron alcanzar jugadores como Claudio Pizarro o Yoshimar Yotún en esta misma competencia.

Según el estadista español MisterChip, el humilde equipo de Moldavia se convirtió en uno de los diez únicos equipos debutantes de Champions en ganar sus dos primeros partidos y lo lograron nada más que ante los ucranianos del Shajtar Donetsk y ante el equipo que más veces se coronó dueño de la Liga de Campeones.

El equipo moldavo captó la atención de la prensa internacional, ya que sus aguerridos jugadores están dispuestos a continuar haciendo historia y avanzar a la siguiente etapa de un torneo al cual llegaron como la cenicienta, no obstante, no todo es un cuento de hadas y el FC Sheriff significa más que una historia romántica del equipo chico destruyendo al gigante.

BUSCANDO A TRANSNISTRIA EN EL MAPA

Ubicada entre Ucrania y Moldavia de la que, formalmente, sigue siendo parte, Transnistria es una república autoproclamada independiente no reconocida por la comunidad internacional y debe su existencia al poderío militar soviético y a las ambiciones geopolíticas de la Rusia poscomunista, que fue su único aliado.

En las plazas de Tiraspol, capital de Transnistria, se reivindica a los líderes comunistas con estatuas de Lenin, Liebknecht, Marx, Luxemburgo y en su bandera roja y verde están dibujadas la hoz y el martillo. En Transnistria se habla principalmente ruso, tiene un ejército propio y una moneda, el rublo transnistrio, y en su territorio, pese a las continuas peticiones de la ONU, todavía hay aproximadamente 1.700 soldados rusos, ubicados ahí desde el final de la guerra civil de 1992. Más de 30 años después, Moldavia se niega a reconocer su independencia.

EL IMPERIO DEL SHERIFF

Durante sus primeras décadas como república, Transnistria se convirtió en un paraíso de corrupción, tráfico de personas y contrabando de cigarrillos, combustible e incluso armamento nuclear y municiones que dejó el 14.º Ejército. Durante esta transición postsoviética, dos ex agentes de la KGB, Ilya Kazmaly y Viktor Gushan aprovecharon los vacíos legales existentes y decidieron fundar la compañía Sheriff, marcando el inicio de este monopolio de la estrella amarilla.

El Sheriff se convirtió en un consorcio empresarial que abarca todo, desde supermercados, gasolineras, industrias, empresas de telefonía móvil, exportación de bebidas alcohólicas hasta la importación de Mercedes-Benz, todo lleva la estrella del Sheriff. Según los especialistas, 1 de cada 5 habitantes trabaja para este monopolio que paga más de la mitad de los impuestos que recauda el Gobierno de Tiraspol, controla más del 60% de la economía legal y ⅔ de los muchos negocios ilegales que se siguen haciendo en Transnistria. Según la revista «Forbes», la fortuna de Gushan está estimada en más de 2.300 millones de euros.

Como era de esperarse, en el año 2000 el consorcio creó su propio partido político “Obnovlenie”, que significa Renovación en ruso y cuenta con 29 de los 33 escaños del Parlamento elegido hace menos de un año. Según una investigación de la publicación rusa Kommersant, todos los diputados elegidos, incluidos los de la oposición, tienen estrechos lazos con el grupo de Gushan, esto garantiza poder económico y los beneficios arancelarios que han disfrutado durante tantos años.

EL NEGOCIO DEL FÚTBOL

Este pequeño territorio congelado en el tiempo vive su momento de gloria internacional gracias al fútbol. En 1997, Gushan y su socio Ilya Kazmaly decidieron entrar también en el sector del deporte con la creación del FC Sheriff. Este equipo ha logrado un hermanamiento deportivo de Transnistria con sus vecinos, pues al no ser considerado un Estado independiente y no tener federación propia, disputa las competiciones de la Federación de Moldavia y luego de campeonar en 19 de sus 21 participaciones ahora la representa a nivel internacional. Por su parte la selección moldava de fútbol juega en el Sheriff Stadium y hace uso de sus instalaciones deportivas, que según los expertos son las mejores de Europa después de las del Ajax de Ámsterdam.

El Sheriff con jugadores de más de 15 nacionalidades, es el claro ejemplo de hacer un buen negocio: paga hasta cinco veces más que otros clubes moldavos, pero casi todos los jugadores son cedidos o comprados como agentes libres.

El plantel está conformado por futbolistas de poco renombre. El portero griego Giorgos Athanasiadis, militó en el AEK pero increíblemente nunca ha sido internacional con su país. El mediapunta colombiano Frank Castañeda, proviene del desconocido fútbol eslovaco. Su compatriota, el central Danilo Arboleda y el zurdo brasileño Cristiano nunca habían salido de su país hasta su llegada a Transnistria.

El uzbeko Jasurbek Yakhshibóev, jugó sólo en Bielorrusia y Polonia, el centrocampista griego, Dimitris Kolovos, jugó en su país natal y en modestos clubes belgas, holandeses y chipriotas. Gustavo Dulanto disputó el torneo local peruano defendiendo los colores de Universitario de Deportes, UTC de Cajamarca y Real Garcilazo. En 2019 se incorporó al Boavista de Portugal donde no pudo destacar y recién en el 2021 se unió a las filas del FC Sheriff para hacer historia con un equipo que sueña en grande.

De esta forma, el Sheriff fue fichando jugadores extranjeros hasta formar un equipo competitivo hegemónico en el campeonato nacional y con aspiraciones cada vez más sólidas de lograr lo que ha acabado consiguiendo esta temporada: llegar por primera vez a la fase de grupos de la Champions. Sin embargo, el impacto del Sheriff supera las verdes canchas de fútbol y se extiende hacia las rutas de contrabando entre ucranianos y moldavos.

SEPARARSE DE RUSIA

El grupo Sheriff es cada vez más influyente, y la guerra —desatada en 2014 con la invasión de Crimea— entre Rusia y Ucrania ha puesto tierra de por medio entre Putin y sus protegidos en Tiraspol. La nueva realidad en la zona ha disminuido la influencia rusa en Transnistria. Ahora más de un 60% de las exportaciones transnistrias (es decir, del grupo Sheriff) tienen hoy día la Unión Europea como destino, y Gushan parece interesado en expandir su imperio hacia Occidente y reducir sus lazos con Rusia.

Aunque el consorcio Sheriff haya logrado la fuerza económica suficiente para inclinar la balanza a su favor, es sabido que el Kremlin no cederá fácilmente sus ambiciones geopolíticas. Mientras tanto los reflectores seguirán iluminando las canchas del Sheriff Stadium para seguir disfrutando del equipo multicultural que ha puesto en aprietos a los grandes del fútbol europeo.

Escribe: Andrea Herrera Rivera