Texto y fotos: Yván Salcedo Llerena

Cada mañana los colores vivaces brillan más con la intensa luz del sol. Sus atuendos no son de esta zona del país; son alegres, coquetos, su ropa de gala y de chamba. Ellas tampoco son de Arequipa, vienen de Chanchamayo, Silvia cuenta que su familia está allá, aunque a veces viajan todos; mamá, papá y hermanas llegan a la Ciudad Blanca tras un día y dos noches de viaje en el que gastan 450 soles, entonces no hay tiempo que perder, hay que recuperar el dinero invertido.    

La miel que traen es de temporada de florecimiento (entre julio y agosto), cada balde contiene aproximadamente 25 kilos. Sin embargo, este grupo de vendedoras no solo venden el alimento de las abejas. Se deben “recursear” también, ofreciendo habas y maní para que puedan juntar el pasaje y obtener sus ganancias. Son tímidas y de pocas palabras, pero sus coloridos atuendos hablan por ellas.