Majes Siguas II es, a todas luces, una de las obras más prometidas para Arequipa. Su planeamiento y ejecución lleva más de 40 años. Está en los discursos de todos los candidatos: “Impulsaremos Majes Siguas II”, “Daremos miles de puestos de trabajo”, “¡Reactivación, ahora!”. Pero no se mueve y resulta ser profundamente irresponsable presentarla como la obra que sacará a los arequipeños de la pobreza, cuando apunta a todo lo contrario.

Escribe: Pilar Rivera Ramos

Fotografía: Yván Salcedo Llerena

Unas 38 mil hectáreas 500 de Majes Siguas II esperan ser irrigadas para empezar a producir. El desarrollo de este proyecto se detiene abruptamente por la aparición, en el 2017, de la Adenda 13, un documento que plantea el cambio tecnológico del proyecto al considerar que existen “nuevas circunstancias” por lo que Cobra, la empresa contratista, exige el pago de 104 millones de dólares más. Entonces Majes Siguas II pasará a costar de 550 millones a 655 millones de dólares, por situaciones “no previstas”.

Aquí empieza la discordia entre el Gobierno Regional de Arequipa y la contratista, a la vez Contraloría desnudo de la verdad o el manejo de conveniencias (ProInversión-MEF) para las decisiones finales.

ADENDA 13 O NUEVAS CIRCUNSTANCIAS

Recordemos que la Concesionaria Angostura Siguas S.A.; hoy solo representada por la empresa Cobra estableció “nuevas circunstancias”, a través de la llamada Adenda 13 y se plantearon tres obras adicionales que, naturalmente, exigirán el incremento del costo de la obra.

Es preciso, antes de entrar a la opinión de los expertos, traer a la memoria lo siguiente: ProInversión y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dieron en su momento opiniones favorables en cuanto a la reactivación inmediata del proyecto. Pero es la Contraloría quien detecta que esas “nuevas circunstancias” no son lo que aparecen en el papel, es más, advierte una serie de riesgos.

Dentro de los “escenarios nuevos”, Cobra fundamenta tres puntos: “El cambio del caudal ecológico para llenar la represa; pérdidas en la conducción y distribución del agua; y el cambio climático”. 

Estos argumentos –aparentemente- fueron armados por el Gobierno Regional de Arequipa y la concesionaria Cobra, para hacerlas pasar como nuevas y posteriores a la firma del contrato, ¿El fin? Más dinero.

El informe técnico establecía que el caudal del río Apurímac pasó de 0.50 a 2.40 metros cúbicos por segundo. En la Adenda 13 alegan que esto “disminuirá la disponibilidad del recurso en 59,92 hm3 para trasvasar el río Colca que llenará la represa de Angostura, uno de los componentes del proyecto”.

La Contraloría responde: “El cambio en el caudal era un escenario previsto desde el periodo de licitación, pues el ANA (Autoridad Nacional del Agua), así lo establecía. Por lo tanto, era un problema ampliamente conocido por el concesionario”.

Segundo, sobre las pérdidas del 5% de agua en el sistema de riego (canal madre y canales laterales), ya estaban mencionadas en el contrato de 2010 y precisadas en el Texto Único Ordenado-TUO de 2015 y es aquí donde el Gobierno Regional de Arequipa considera que al no estar en el contrato de concesión se tratan de un nuevo escenario.

Frente a esto, nuevamente la Contraloría responde: “No califican dado que, con la suscripción del TUO, el concesionario acepta como valor máximo de pérdidas el 5%”.

Tercero, la única “nueva circunstancia” que sí calificaría, se refiere a la del cambio climático. Contraloría advierte que, “en una simulación de 33 años, el embalse Angostura solo operaría 296 meses de los 396 analizados y que en los otros 100 no habría el volumen mínimo, por lo que recomienda que el GRA reevalúe si el concesionario cumplirá con el volumen anual de 530 hm3”.

Tengamos presente que la empresa Cobra podría solicitar un arbitraje internacional contra el Perú, tras haber solicitado hace más de un año la caducidad del contrato por no tener respaldo gubernamental para la financiación y por vencimiento en el plazo para la aprobación de la nueva Adenda.

PERDEREMOS EL PROYECTO

Huber Valdivia, ex viceministro de Agricultura y ex director ejecutivo del Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI), sostiene que este tema hay que estudiarlo, estudiarlo y estudiarlo. “Existe mucha ignorancia y que llaman a opinar a gente que no sabe ni dónde está parada”.

Para el especialista, el rol del Gobierno Regional de Arequipa, actualmente, no es únicamente levantar la mano y decir el proyecto va. Pasaron cuatro años y quieren que el Consejo Regional, en dos, tres o cuatro semanas emita su opinión. ¡No seamos irresponsables!

Declara que si se llega a aprobar la Adenda 13 “entraríamos a una tromba y ahí sí perderíamos el proyecto”, y sostiene el por qué.

“Se están cometiendo unos desatinos legales y técnicos. Legalmente no se puede aprobar un proyecto (Adenda 13) donde se sustentan “nuevas circunstancias”. La misma Contraloría identificó los riesgos y asegura que no hay el debido sustento técnico en el pedido”.

Ing. Huber Valdivia Pinto, exdirector del Programa Subsectorial de Irrigaciones y ex viceministro de Agricultura.

ADENDA 13, SE PAGA O NO

El especialista en obras de irrigación, explica que el reclamo de la concesionaria (Cobra), con todas sus competencias que permite el contrato, plantea nuevas circunstancias y propone nuevo cambio tecnológico.

¿Cuándo se dan las nuevas circunstancias? Cuando, por ejemplo, tienes un contrato firmado, en este caso de 2010, y sucede un terremoto, un grave deslizamiento. Ahí sí hay nuevas circunstancias. Por lo tanto, como concesionario, planteo una modificación del trazo y solicito que me pagues más por eso (si se aprueba), respondió.

“Los amigos (empresa concesionaria) plantean “nuevas circunstancias” por evaporación de agua en los canales, que no es más que una pérdida de 0.014 metros cúbicos al año. Significa que, de las 38 mil hectáreas a irrigar, se dejarían de regar únicamente 10 hectáreas y eso no solo lo digo yo, lo dicen expertos”, señaló.

Ahora, continúa, por el problema de Espinar (Cusco) se tuvo que aumentar el caudal hidrológico de 0.5 metros cúbicos por segundo a 5.4 metros cúbicos por segundo. Por lo tanto, habrá menor oferta de agua de Angostura para las Pampas de Majes. 

La Contraloría le repite a Cobra: ¡Tú ya lo sabías! Existe el estudio de balance hídrico, hay estudio del ANA; por lo tanto, estas nuevas circunstancias no son válidas. Tú ya lo sabías antes de firmar el contrato. No se pueden argumentar como “nuevas circunstancias”, remarcó Huber Valdivia.

En conclusión, el especialista dice: si se cae el argumento de las “nuevas circunstancias”, se cae el cambio tecnológico. Si se cae el cambio tecnológico se caen los 104 millones y se acabó el cuento.

A su opinión, Majes Siguas II debería continuar como estaba en el contrato primigenio. “Un escenario es volver al contrato original con algunas modificaciones que no cuesten 104 millones. El sistema que se planteó originalmente es el mismo de San Camilo, el mismo de Majes, el mismo criterio (elementos que se pueden incrementar de acuerdo a la nueva tecnología), pero eso no te va a costar 104 millones”, comentó el experto.

Recomendó la conformación de una comisión de alto nivel que exprese el análisis situacional del proyecto, que haga conocer las implicancias que tendría romper el contrato y que consecuencias tendría el arbitraje. “No basta la buena voluntad de los consejeros regionales. Tiene que convocarse a gente de gran experiencia internacional que nos fije el escenario a dónde vamos a ir”, dijo.

Del análisis se puede inferir que el desarrollo económico de Arequipa, detenido por Majes Siguas II, corresponde a un tema de corrupción que detiene las inversiones y pocos se animan a llamarlo por su nombre y apellido. 

Lo que sucede con Majes Siguas II, es también por lo que se detuvieron otros proyectos como el Gasoducto o la Petroquímica, donde ProInversión tendría mucho por decir, pero ese es un tema para otro artículo de Revista Bitágora.

Arq. Raúl Damiani Najarro.

¡REINICIO YA! 

Para Raúl Damiani Najarro, arquitecto fundador del proyecto, revela que, ante esta situación, complicada políticamente, es necesario replantear el proyecto y volver a revisar el inicial.

 “Ingresé a la planificación de Majes por el año 1984. Era un convenio entre el Instituto Nacional de Planificación que existía en ese momento y el Ministerio de Agricultura y se conformó el Grupo de Desarrollo del Proyecto Majes, comandado por el ingeniero Julio Velasco Linares”.

Recordó que se hizo un excelente proyecto de desarrollo. “Estamos hablando del año 1980, algo más de hace 40 años, “qué barbaridad, cómo pasa el tiempo”, exclamó.

Actuamos como 50 técnicos de diferentes disciplinas: economistas, agrónomos, sociólogos, antropólogos, arquitectos, de todas las disciplinas y se hizo el Plan de Desarrollo del Proyecto Majes, que era para 52 mil hectáreas para las pampas de Siguas y Majes.

Narró que, en la primera etapa, en el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, se desarrollaron las primeras 3 mil hectáreas de irrigación de Majes. Luego, en el año 1985 entró el APRA y desconoció totalmente toda la planificación. 

“Fue un gobierno negativo”, recuerda, “Ellos dijeron vamos a crear nuevamente el proyecto, pero lo hicieron muy mal. Entonces, El Pedregal, que era un centro poblado para mil habitantes, se transformó en otro para 100 mil. El desarrollo urbano fue una diáspora. Ya no hubo planificación”.

Respecto a cómo de dividieron las hectáreas de terreno, Damiani narró que se otorgaron cinco para cada propietario y a su juicio resultó una medida positiva que, a diferencia de la segunda etapa, se piensa otorgar 200.

“Hay un efecto que es muy interesante. El tener una propiedad pequeña significa que hay muchos propietarios que reinvierten su dinero en el área, región, país. En cambio, si tenemos módulos de 100, 200 o 1 000 hectáreas, vienen de afuera, alquilan o compran y comienzan a producir. Hasta aquí todo bien. Lo malo es que toman la menor cantidad de mano de obra posible y se llevan el producto afuera. De la utilidad solo dejan para pagar la mano de obra y servicios, pero el dinero se va para afuera”, comentó.

¿De qué nos sirve tener gran industria agropecuaria si el dinero se irá ¿nos ayuda en algo?, o el dinero se irá a ¿Europa, Panamá? Hay que evaluar si las parcelas deben ser de cinco o 10 hectáreas.

Damiani opina que esta modalidad sí va a generar más puestos de trabajo y que la inversión se quedará en el país.

Finalmente, una pregunta más, ¿Por qué se paralizó Majes Siguas II? Por política, responde. Los gobiernos del APRA y Fujimori hundieron las cosas. El gobernador (refiriéndose a Cáceres Llica) ya está demás, mejor ni mencionarlo.

“Si Majes Siguas II sale para adelante, debe generar mucho trabajo, pero no a tiempo inmediato. No nos engañemos. Actualmente todo está manejado, arreglado, sólo queda rescatarlo, dinamizarlo y ponerlo a trabajar nuevamente con un plan para la región y a servicio de la región”, concluyó.