En el deporte no hay tregua, el ganar lo es todo; así pensaría un padre con mente de campeón, más no con laureles en el estante. El psicólogo deportivo Franz Rivera explica en este artículo las características de los padres que tienen a sus hijos dentro de las canchas de juego y recomienda que un niño debe jugar y divertirse.

Escribe: Mg. Franz Rivera Mansilla

Psicólogo Deportivo

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Con la reactivación económica, la actividad deportiva institucional regresa y junto a ello los padres con hijos deportistas ¿Qué hemos aprendido y reflexionado en pandemia?, ¿Cuánto necesidad hay para que los niños hagan deporte? Antes de la pandemia el bochornoso espectáculo de gritos e insultos de iracundos padres que exigen la victoria era “común” en diferentes escenarios deportivos; debemos recordar el contexto que los padres siempre desean lo mejor para sus hijos, pero involuntaria e indirectamente, pueden tener una influencia negativa. Veamos diferentes características de padres vinculados en el deporte de los más pequeños.

CAMPEÓN (ganar o ganar), no fueron exitosos deportistas e intentan que los hijos llenen ese vacío; competitivo y fanático de la victoria; ven a los hijos como “objetos” de pertenencia. 

ERUDITO (todo sabe), fueron o son deportistas que desean tener la razón e intentan verse como conocedores y buscan respeto o reconocimiento del entorno por sus “amplios conocimientos”. 

AUXILIAR (autodenominado entrenador), al borde del campo contradice al entrenador y con sus indicaciones o reacciones desorganizan el juego; inoportuno, escucha poco y sobredimensiona lo insignificante. 

VOCIFERANTE (siempre grita), actúan como si fuera una competencia profesional, grita e insulta por doquier; impaciente, terco, violento, no escucha y no cambia. 

HIPERCRÍTICO (todo critica), su expectativa del desarrollo deportivo es poco realista; exigente e insatisfecho con los esfuerzos y resultados; motivan poco y critican mucho. 

DESINTERESADO (nada importa), valoran poco el deporte en la formación integral; no asiste a entrenamientos ni a competencias; indiferente y “super ocupado”. 

SOBREPROTECTOR (todo importa), cauteloso en exceso con riesgos que conlleva la actividad; angustiado y preocupado en demasía; trasmite inseguridad y temor. 

Pero, en época de pandemia ¿Qué tipo de padre surgirán? “Si quiere un campeón en la familia, entrénese, mientras tanto, deje que su hijo juego feliz”, (Anónimo); pero quizá la compañía de un padre “GANADOR” sería positivo, aquel que acompaña, motiva y promueve que su hijo se divierta; espera el mayor esfuerzo y reconoce el mismo; suma en descubrir el talento y promoverlo; orienta sobre la vida, y sobre todo sabe diferenciar el apoyar del presionar. 

Los tiempos en pandemia aún siguen entre nosotros y hay una doble responsabilidad: promover la salud mental y proteger la salud corporal. Recordar que “los niños necesitan la libertad y el tiempo para jugar. Jugar no es un lujo, es una necesidad” (Kay Redfield Jamison).