El modelo económico en el país no termina de consolidarse para el cierre de brechas, de eso, ya más de 20 años. Entonces, los cambios estructurales son urgentes desde un punto de vista del desarrollo social. ¿Qué está haciendo el Perú?

Escribe: Jonathan Bárcena Carpio

Raymondi dijo: “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, nada más cierto en un modelo estructural en el que la sociedad sigue viviendo en la pobreza y la empresa privada saca réditos de los recursos naturales. Si bien es cierto el famoso “canon” es la compensación a la explotación gasífera o minera, las comunidades de los alrededores no ven un efectivo desarrollo social y ante la necesidad, estirar la mano se volvió una insana costumbre, es decir, “si no hay solución, la huelga continúa”.

Entonces, qué está haciendo el Perú para cambiar ese modelo económico que parece o más bien no da las garantías de un crecimiento sostenido de la sociedad. Autoridades y especialistas ensayan las soluciones que el país debe seguir para que el mendigo peruano ya no se siente en ese banco y más bien lo trabaje.

El experto en sostenibilidad global, Miguel Castañeda Loayza, sostiene que más que políticas públicas se necesita replantear el Estado si es que queremos cambiar el sentido de la realidad nacional. “Tenemos que empezar a revisar la modernización del Estado. Una revisión del capítulo económico de la Constitución, una revisión conceptual de la propiedad de los recursos naturales”, plantea.

Ese cambio, continúa, se debe ejecutar lo más antes posible porque desde hace 20 años las condiciones para el pueblo siguen siendo las mismas y ninguna política pública, más allá de la buena intención con la que fue hecha, logró sacar de la pobreza a las familias.

Miguel Castañeda Loayza.

El investigador Jorge Reyes-Luján Martínez converge en ese sentido y es más puntual en hablar del modelo de extracción minero, para el cual propone que la mayoría de la demanda de los bienes y servicios de las empresas mineras sea provisto por el empresariado nacional.

Cómo se logra eso le pregunto, “eso implica una política de I+D+I (investigación-desarrollo-innovación) en minería enfocada a los proveedores mineros nacionales, lo que fue el METS en Australia (unión público-privado)”. Los METS en Australia se dieron hace más de 40 años y fueron espacios de capacitación poblacional con plata del Estado para garantizar un desarrollo aledaño, regional y como país. 

Castañeda Loayza señala que la minería tuvo intentos de cambiar la situación, pero el modelo económico imperante en el país no permitió ni que el sector, ni que el Estado logre reducir las asimetrías y beneficiar a las comunidades campesinas e indígenas. “Hay poblaciones pobres alrededor de los cinturones de miseria de las grandes ciudades”, concluye.

Eso demanda una revisión exhaustiva del aspecto estructural del país, pues ahora lo que viene de acuerdo a la necesidad de innovación mundial, es adaptarnos a los modelos productivos. “Si seguimos en el actual esquema que tenemos, seguiremos siendo un país como el que somos con pobreza, injusticia, corrupción y eso tiene que ver mucho con el asunto de cómo encarar la realidad”, sentencia el especialista.

Reyes-Luján agrega que el modelo de minería es tan pernicioso que mantiene una situación de donante receptor (canon), en el que solo se busca los “millones” para invertir en infraestructura, para que la gente tenga un trabajo en agricultura o en diferentes actividades. Entonces, surge la pregunta ¿Por qué el peruano no puede tener trabajo en minería?

“Nadie habla de que la minería debe generar trabajo en minería. Dicen que los beneficios deben venir por el lado de la infraestructura y están equivocados porque eso es responsabilidad del Estado. Nadie quiere hablar de romper los monopolios de los importadores mineros y dejar que las comunidades provean. Si ellos (comunidades) se hacen empresarios, ni siquiera les importará el canon porque tendrán trabajo directo de la minería que es muchísimo más ingreso”, argumenta.

minería
Jorge Reyes Luján

Para Edgar Rivera Cervera, alcalde de Islay; una zona en el sur del país (Arequipa) convulsionada por un conflicto minero en torno a Tía María de Southern Perú, la solución no es la tan acostumbrada “responsabilidad social”, más bien él acuña un nuevo término: “conciencia social”.

“Responsabilidad la tengo yo como privado de pagar mis impuestos, esa es mi responsabilidad, más bien se debe trabajar como conciencia social, donde el privado piense que sí tiene un poco más tiene que dar, ayudar y no estamos hablando de mendigar, sino de dar las oportunidades de acuerdo a las actividades reales, ya sean agrícolas, turísticas te ayuden a fortalecerlas para que cuando la actividad minera extractora se termine no nos deje pobres nuevamente. Lo que se busca es que más bien la actividad ayude a industrializar tu agricultura, pesquería, a fortalecer tu ciudad si es un lugar turístico, creo que va por ese lado”, señala el alcalde.

En ese sentido, Castañeda Loayza, hace un mea culpa recordando su paso laboral por el empresariado minero. “Desde el sector minería no hemos sido capaces de poder generar un proceso de desarrollo local porque ninguna norma nos lo obligaba”, refiere. Entonces, otra vez se hace necesario el cambio estructural del modelo económico constitucional.

“El Perú necesita revisarse conceptualmente como nación y eso implica revisar toda su política de Estado. Pero si hay que dar políticas públicas, yo entraría en políticas sobre recursos naturales, en cómo hacer que los beneficios del canon minero y gasífero beneficien realmente a la comunidades y no sean simplemente monedas de cambio para la licencia social de las operaciones”, culmina.

Y Reyes-Luján agrega que existe un mercantilismo en la minería, “al inversor le importa un pepino quien le provee la pala, está dentro de sus costos y encima sus precios son con beneficios internacionales. La corruptela peruana que se vende por un par de soles hace que el empresariado nacional se mantenga alejado del negocio minero. Eso es falta de encadenamiento productivo”, argumenta.

Edgar Rivera Cervera.

Por lo que, Rivera Cervera sostiene que hace falta un cambio en las normas, “en estos momentos la Ley General de Minería está totalmente mal para el pueblo, en aquellos años cuando se hizo la ley estaba bien porque se debía dar las aperturas para las actividades extractivas porque nadie quería invertir en el Perú. Entonces son momentos que se deben ir cambiando”.

En sí, el Perú debe dejar de ser aquel mendigo que con un cambio estructural en el modelo económico que permita un verdadero desarrollo sostenido desde la óptica social, más allá de ser permisivos en la actividad extractiva. El canon debe sostener, pero no puede ser la punta de lanza para que un pueblo se desarrolle, más bien se debe aplicar la política de “enseñar a pescar, antes que darle el pescado”.