Arequipa corre el riesgo de perder competitividad al desaparecer del mapa del Corredor Minero del Sur tras los conflictos sociales que tienen en vilo la producción de la minera Las Bambas. El gobierno regional de Apurímac y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones tienen dos alternativas para una nueva ruta que culminará por desembarcar la carga del mineral en el puerto de San Juan de Marcona en Ica, es decir el terminal portuario de Matarani, que administra Tisur, también quedaría al margen de las operaciones para la exportación del concentrado de cobre. 

Escribe: Jonathan Bárcena Capio

En los próximos años Arequipa corre el riesgo de ser duramente castigada al desaparecer del mapa del Corredor Minero del Sur, con ello, miles de fuentes de trabajo directas e indirectas se perderían a lo largo de esta importante vía que conecta la minera Las Bambas con el puerto de Matarani, administrado por el Terminal Internacional del Sur – Tisur. Es decir, desde donde nace el mineral hasta su destino final para la exportación a algún lugar de Asia. 

Ante los reiterados conflictos sociales en la región vecina de Cusco, nacieron dos alternativas para trazar una nueva ruta del mineral. 

CORREDOR ECONÓMICO TRASANDINO

Pese a que varios de los conflictos sociales se iniciaron en el distrito de Challhuahuacho, el Gobierno Regional de Apurímac propuso la habilitación de una ruta alterna que ya no pase por Cusco y más bien se dirija hacia Ica por la vía Libertadores. 

Esta nueva alternativa es denominada el Corredor Económico Trasandino, cuyo inicio está en el sector de la vía nacional a la altura del referido distrito y tiene como destino final del mineral el puerto de San Juan de Marcona en la región Ica. 

“Son un total de tres provincias, seis distritos y 15 comunidades por las que pasaría esta nueva carretera que terminará en el puerto de Ica y ya no en el de Arequipa”, dijo Nevely Peralta, director regional de Transportes y Comunicaciones de Apurímac.

El costo de este proyecto se estima en 236 millones de soles y en 45 días se contará con el perfil viabilizado. 

Proponen nueva línea férrea para llevar mineral.

CORREDOR LOGÍSTICO FERROVIARIO

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) también tiene una alternativa bajo la manga, se trata del Corredor Ferroviario Minero, el cual iniciará en Andahuaylas-Apurímac y llegará nuevamente al puerto iqueño.

La extensión de esta nueva línea férrea es de casi 800 kilómetros y la inversión es de 8 mil millones de soles. Sin embargo, el proyecto no es nuevo. 

En el 2018 el MTC lo incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo Ferroviario y asignó recursos para los estudios preliminares. El estudio de perfil fue encargado al Consorcio Ferrocarril del Sur a fines de octubre del referido año y el plazo para la entrega era en setiembre de 2020. Por diversas razones se amplió hasta el 2021 y ahora no hay nueva información del estado del proyecto.

¿QUÉ PIERDE AREQUIPA?

Para el especialista en derecho minero, César Montes de Oca Dibán, ambas alternativas restan potencial a la región Arequipa y en el camino se empezarán a perder fuentes de trabajo.

“Se perdería lo vinculado a los contratistas mineros, principalmente lo referido al servicio de mantenimiento de los vehículos, este transporte terrestre nace desde el origen de la mina y cruza por varios departamentos y hay un desgaste natural de los vehículos. También, las operaciones de Las Bambas tienen un impacto directo en la región Arequipa con el uso del puerto y servicios (gran cantidad de los trabajadores residen en Arequipa), aparte de las carreteras”, dijo.

Sin embargo, esta realidad no parece importarle al Terminal Internacional del Sur – Tisur y aseguran que para que alguno de los proyectos antes mencionados se ejecute deberán pasar muchos años.

El gerente general de Tisur, Gabriel Monje Aguirre, confiesa. “No tenemos una estrategia determinada, porque queremos seguir trabajando con este cliente (Las Bambas), creemos que puede y debe ejecutar su salida a través del Corredor Minero del Sur y del puerto de Matarani”, señaló.

¿Exceso de confianza?, Monje Aguirre aseguró que no lo es y más bien refirió que como puerto necesitan ejecutar una operación eficiente, con un nivel de servicio óptimo para sus clientes, para el medio ambiente y cuidando su relación con la comunidad. 

Gabriel Monje Aguirre junto a exautoridades cuando se inauguró el amarradero F.

“Si eventualmente esa carga opta por una opción más viable en términos de logística terrestre, que es algo que nosotros no manejamos, en realidad pasará lo que tenga que pasar. Pero, como te digo, lo que hemos evaluado es que esa opción tendría que trabajarse en muchos años para que se desarrolle”, argumentó.

Desde el 2016, Tisur opera el Amarradero F, almacenes especializados para recibir el mineral de tres minas: Antapaccay, Cerro Verde y Las Bambas. De esta última empresa minera recibe anualmente 1 millón de toneladas métricas húmedas de concentrado de cobre.

Monje Aguirre reveló que solo en el Amarradero F trabajan 250 personas, mientras que en todo el puerto son 800 puestos de trabajo directo y 2400 indirectos. 

“Nosotros vamos a empujar para que no haya pérdidas de fuentes de trabajo y de darse esas alternativas que mencionas, para ese momento habremos captado otra mina con el mismo nivel de carga. Sin embargo, ahorita no es una decisión que el cliente (Las Bambas) haya tomado, no nos informaron, entonces no estamos trabajando bajo ese escenario. Ahora, por supuesto que nos interesa que la minera siga siendo nuestro cliente y no queremos perderlo”, dijo Monje Aguirre.

César Montes de Oca Dibán.

TODO QUEDA EN FAMILIA

El puerto de Matarani está concesionado a Tisur por 30 años, la empresa pertenece al Grupo Tramarsa, que es un conglomerado de compañías dedicadas al rubro portuario del Grupo Romero.

El Grupo Tramarsa administra, aparte de Tisur, los terminales portuarios de Salaverry (norte) y San Juan de Marcona, precisamente y aunque aún este último puerto no este en operaciones, sería el que reciba la carga mineral con una de las nuevas rutas explicadas párrafos más arriba. Es decir, “todo queda en familia” y la empresa no pierde ingresos. La que está en riesgo es la región Arequipa.

Se podría decir que es muy prematuro hablar de pérdidas económicas y fuentes laborales, tal como lo señala el representante de Tisur. Sin embargo, las alternativas de nuevas rutas están a la luz y demás está decir que, si los actores involucrados no ponen las barbas en remojo, nuevamente Arequipa perdería competitividad, el sur del país perdería ingresos y la Macro Región Sur se vería perjudicada. ¡Cuidado!, la advertencia está hecha.

DATO

Tisur invirtió 290 millones de soles en la construcción del Amarradero F.

DATO

Tisur paga el 11% de retribución al Estado por las operaciones ejecutadas en el Amarradero F.