¿Hacia dónde está caminando el país? Es la pregunta que muchos peruanos se hacen y no encuentran respuestas por la incertidumbre e inestabilidad política que rige en este casi primer año de gobierno. Damos la bienvenida como colaborador al economista Eduardo Yarleque Sáenz, quien con este artículo nos explica algunas de las acciones que se están dando y posibles soluciones a la crisis económica y de gobierno.   

Escribe: Eduardo Ronald Yarleque Sáenz

Economista 

El último Informe Técnico del INEI muestra una disminución de la formación bruta de capital fijo en -3,7% y una reducción del gasto de consumo final del gobierno en -4,8%, lo que indica la escasa ejecución presupuestal de los gobiernos regionales, locales, y en general del Estado.

En un contexto en el que la incertidumbre política ahuyenta la inversión privada, es el Estado el llamado a dinamizar la economía. Es inconcebible que habiéndose incrementado los ingresos por la actividad minera en casi 60% con respecto al año anterior, las cifras de gasto sean decrecientes.

Esto solo demuestra la pésima gestión del Estado. Debe quedar claro que no se trata de escasez de recursos financieros. Es la mediocridad política existente, que no permite tomar decisiones de carácter técnico para el desarrollo del país.

El Estado Peruano es demasiado lento a la hora de llevar adelante acciones de carácter de urgencia para atender las necesidades de la población. Por lo general, estas acciones se ejecutan cuando la necesidad desaparece, o ya derivó en un problema mayor.

Es necesario cambiar la estructura del Estado hacia un modelo de gestión de proyectos y programas, enfocándose en metas y objetivos, incrementando la eficiencia de los equipos de trabajo. Utilizar herramientas y buenas prácticas para llevar adelante acciones con la debida antelación que solucionen los problemas de la sociedad oportunamente.

El mundo está experimentando cambios rápidos. Tenemos que estar preparados para un escenario adverso. A veces, vemos los acontecimientos mundiales como lejanos y pensando en que no repercutirán en nuestro país. Recordemos marzo de 2020. Muchos pensaron que lo ocurrido en China no llegaría al Perú, y aun cuando el problema sanitario se extendió a Europa, aquí nadie estaba preparado. El Ministerio de Salud no tenía la más remota idea de la magnitud del problema que se avecinaba. Solo unos pocos pudimos advertir la calamidad que se viviría en el país, debido a nuestro bajo nivel educativo y a nuestra escasa infraestructura de salud.

Hoy las amenazas globales son “la escasez de alimentos”, la “crisis energética” y el “problema logístico mundial”. No son problemas que están lejos, pues basta ver la suba en los precios de los combustibles en las gasolineras y el aumento de precios en los supermercados. La situación que se avecina no es solamente atribuible del presidente de turno, y es urgente tomar las medidas adecuadas para salvarnos de otra nueva catástrofe peor que la anterior. Ejercer el control ciudadano para evitar que se den las condiciones que nos afecten, porque se trata de la vida y bienestar de millones de peruanos.

El problema más grave es la escasez de alimentos en el mundo, pero Perú puede tomar medidas para no ser afectado por este problema global. ¿Qué podemos hacer?

El precio del petróleo BRENT alcanzó un máximo histórico superando los 100 dólares por barril. Las subas del precio del petróleo impactan en la economía nacional casi inmediatamente dado que es un insumo indispensable para la producción y la logística de prácticamente todos los productos, y por la experiencia de los años 80´ sabemos que es un detonante de la inflación. Mantener a raya el precio de los combustibles es crucial como estrategia de gobierno, pero paralelamente se requiere una política energética de defensa. Esta debe apuntar al gas natural, la hidroeléctrica y la energía nuclear.

En España, el precio del Megavatio Hora (MWh) se multiplicó por 5 en solo el último año. Es difícil imaginar un incremento de esa magnitud en nuestro recibo mensual. Las causas de ese incremento, según el Banco de España son dos: 1. El 70% del incremento de las tarifas se debió al “encarecimiento de los derechos de emisión de CO2”, y 2. Al precio del gas. Perú no debe aceptar condiciones similares a las que rigen en la Unión Europea para la reducción en el uso de combustibles fósiles, ya que nuestro aporte a la contaminación mundial es insignificante. 

Los 10 países más contaminantes aportan el 74,34% de la contaminación mundial, solo China aporta más del 30%, y el décimo Turquía 1.13%. Un país como el nuestro cuya industria es prácticamente inexistente, no debe aceptar este tipo de condiciones relacionadas con la “emisión de gases de efecto invernadero”, pues ello sería un crimen debido al impacto que tendría en los precios de la energía, como viene ocurriendo en la península. Por otro lado, Perú debe comprar toda la producción de gas y evitar su exportación. Crear una transición hacia el uso de gas natural y licuado, para reducir nuestra vulnerabilidad a las fluctuaciones de precios del crudo. Con el suministro de energía controlado, se protegen los precios del agricultor y del consumidor.

Finalmente, el gobierno debe concentrarse en la conservación y mejoramiento de corredores logísticos orientados al mercado interno, que reduzca los costos de transporte, es decir, centrarse en la infraestructura vial que conecte los centros de producción con los mercados de abasto a nivel nacional. Promover las ferrovías y la locomoción movida a gas o electricidad altamente eficiente, destacando el corredor binacional Perú – Bolivia y el Tren Bioceánico Perú – Bolivia – Brasil.

Es necesario anticiparse a los escenarios probables, antes que sea demasiado tarde, modernizando el Estado con la implementación de oficinas de Gestión de Proyectos (OGP) a todo nivel, a fin de encaminar el aparato burocrático al logro de objetivos, identificando los “cuellos de botella” que frenan la administración pública, y a la vez, enfocándose en el desarrollo de ciertas áreas que estratégicamente garanticen el bienestar ciudadano a mediano y largo plazo.