Rusia invadió Ucrania y con ello se desató una guerra, en la que miles de personas huyeron de su país por miedo a los misiles y ataques militares. Nuestro colaborador Han Herrera hace un poco de historia y explica lo que sucede en Europa y los aliados que podría tener Putin en América Latina. 

Escribe: Hans Alejandro Herrera Núñez

Escritor, consultor editorial y periodista cultural

130 mil rusos armados hasta los dientes, guerra relámpago, amenazas de represalias nucleares, una OTAN desafiada, coberturas por TikTok Live, un presidente y su familia como primer objetivo militar ruso, oleadas de tanques, misiles intercontinentales, sanciones económicas y una ONU que no sirve para nada… otra vez. Está no sabemos si es el inicio de la Tercera Guerra Mundial, pero de que puede ser el punto de quiebre del regreso del oso ruso y el declive del imperio americano, es lo más seguro. Entretanto, Sean Penn está en Ucrania documentando la guerra en persona. Hasta los buitres muestran más respeto por su comida, esperan a que primero esté muerta. Cómo decía un viejo meme de internet: tú no visitas Rusia. Rusia te visita a ti.

Váyanse a la mierda, fue la respuesta de los 13 soldados ucranianos que defendían la Isla de las serpientes cuando un buque ruso pedía su rendición antes de proceder a bombardearlos. Todos los soldados ucranianos murieron. El audio de los defensores ucranianos se ha viralizado. Otras noticias son más opacas, como el supuesto Fantasma de Kiev, un piloto de un Mig 29 ucraniano que habría derribado 6 aviones rusos. La información sobre este has del aire es contradictoria, no se sabe si es propaganda para levantar la moral de las tropas ucranianas o si existe. Lo que sí son reales son los cientos de Lives en directo desde Kiev en todas las plataformas, Youtube, Facebook, Instagram y sobre todo TikTok.

En el caso de TikTok los Lives están casi omnipresentes desde el día 1 de la invasión, pero con una característica: es frecuente oír a la persona que hace el Directo, gemir, llorar o hacer sonidos lastimeros. Esto jala más views. El usuario de TikTok, Luxurygrow pasó de 52 mil personas viendo su directo a 104 mil en solo 2 minutos. Y así muchos Lives. No sabemos si los que lo hacen son honestos respecto a esos sonidos lastimeros, pero en TikTok es frecuente la manipulación emocional para obtener más views. También se vio protestas contra la guerra en Estambul, México DF o Australia. Incluso de rusos en San Petersburgo contra la guerra. Lo que sorprende en redes es posicionamiento y hasta la división entre el “público”, los comentarios son un mar de haters, muchos pro-ruso otros pro-OTAN, esto como una extensión de las guerras culturales en redes que empezaron entre feministas y antifeministas en el 2016, luego pasaron entre pro-Trump y anti-Trump hasta el 2021 y actualmente se desenvolvían entre libertarios e izquierdistas. Lo curioso es que hasta Agustín Laje, el principal crítico del feminismo en LATAM, se volvió viral otra vez al compartir un video en que reclamaba la presencia de la crítica feminista por la disposición del gobierno de Ucrania de llamar solo hombres a las armas. 

Pero esa es la mirada del espectador. Los testimonios de los afectados todavía están en proceso. Es cierto lo que menciona Laje, el gobierno ucraniano ordenó el reclutamiento de todos los hombres entre 18 y 60 años en la reserva, se prohibió su salida del país. Mientras tanto más de 100 mil ucranianos escaparon a la frontera polaca en tan solo 48 horas. Desde la hora uno de la guerra, las carreteras de Kiev han estado abarrotadas de coches buscando salir de la capital. Las sirenas de bombardeo no dejan de sonar en las ciudades ucranianas, mientras los cazas rusos hacen vuelos rampantes sobre ellas. La gente vuelve a dormir en los andenes del metro o en los sótanos de sus casas como en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, mientras en el frente, en los tres frentes de militares los ucranianos resisten una invasión masiva desde todos lados. El país está rodeado, superado y con una tensión nerviosa que hace prever el colapso o el heroísmo.

EL PECADO ORIGINAL: LENIN

Ya Putin lo dijo, esto no hubiera pasado si Lenin no hubiese creado e independizado a Ucrania. Esos errores de la URSS son los que todavía generan dolores de cabeza geopolíticas para el Kremlin una vez se disolvió el imperio soviético. Históricamente Ucrania, desde la Edad Media conocida como Rutenia, tiene un especial vínculo histórico y cultural con Rusia, que involucra el mismo origen de Rusia. En el s. XIX los movimientos nacionalistas románticos de Kiev empezaron a utilizar el nombre Ucrania en vez de Rutenia para referir su espíritu de diferencia frente a Rusia. Ya con Lenin tendrían su “independencia” pero dentro de la Unión Soviética. Luego las deportaciones y migraciones masivas de Stalin repoblarían parte del país de rusos… y más rusos.

Con la caída de la URSS, Ucrania obtendría su independencia política, curiosamente este país poseía un poderoso arsenal nuclear que por presión de sus supuestos aliados occidentales acabaría desmantelando y quedando como está hoy, indefensa. Uno de los costes de esta guerra es la pérdida de prestigio internacional de EE.UU. y la OTAN. El mensaje es claro, ser socio de la OTAN o quererlo, no garantiza ninguna protección o apoyos más allá de ineficaces sanciones económicas. Cómo dijo el presidente de Ucrania: estamos solos. Y el mundo los mira. O, mejor dicho, Ucrania nos mira.

LA CULTURA DE LA NUEVA RUSIA

Sin los valores familiares tradicionales la sociedad se degrada. Esto, por supuesto, es conservadurismo. Putin.

Con este epígrafe inicia el documental de 2021, Rusia, la revolución conservadora, del corresponsal español en Rusia, Ricardo Marquina, quien tras 20 años en el país eslavo describe el proceso del movimiento conservador impulsado por el Kremlin. La superación del ideal socialista dio paso en Rusia al ideal de la Gran Patria, la adoración a la gloria militar (Rusia cuenta con una catedral dedicada a las fuerzas militares rusas) y la exaltación de la testosterona rusa.

Por encima del bienestar o mejoras en la condición de la vida de las personas, y que decir de la defensa del individualismo, Rusia apuesta por la grandeza, la fuerza y el prestigio de la nación a través de su política internacional. Ciertamente esto es expansionismo, pero por otro lado también es consecuencia de ser un país rodeado de enemigos y amenazas externas. La OTAN que fue creada para contener a la URSS no tenía razón de ser una vez que está se disolvió en 1991, pero sigue existiendo y se expandió hasta tocar las fronteras de Rusia. Esto, como dijo Putin, es una amenaza a la seguridad nacional de su país, situación la cual Occidente no ha reparado en empeorar. Ahora vemos las consecuencias.

Vladimir Putin el nuevo Hitler.

Por otra parte, hay que considerar que Rusia no es un país, sino un Imperio y su política no puede ser otra que la imperial. Existen en la actualidad 20 millones de rusos que viven fuera de las fronteras de Rusia, esto es un problema porque los países dónde se encuentran podrían ser nuevos puntos en la mira del Kremlin si la política de esos países se hace muy amigable a Occidente. Esto en efecto recuerda a la política exterior de Hitler del espacio vital y la integración de todos los alemanes en un gran Reich. Rusia está haciendo exactamente lo mismo. Y a medida que las sanciones económicas empeoran el peligro a una guerra mundial también se hace real. A Hitler no lo detuvieron las sanciones económicas, más bien estás impulsaron sus conquistas militares. 

Es curioso que Putin llame al gobierno de Ucrania de neonazis drogadictos, cuando mucho del movimiento nacionalista ruso está lleno de neonazis en Moscú, es más el líder de una compañía de contratistas militares privados (mercenarios), es un neonazi, al punto que está empresa que trabaja en Sudán, Siria y Libia se llama Grupo Wagner, en honor al compositor favorito de Hitler. En fin…

Rusia posee además una cultura popular abiertamente militarista, como lo demuestra el PatriotPark, un parque temático dedicado a la armada rusa orientado a atraer jóvenes reclutas.

Mientras Occidente se debilita, el Imperio Ruso (Federación Rusa es un perfecto eufemismo para decir lo mismo) se impulsa como el nuevo gendarme de Europa al amenazar con consecuencias políticas y militares muy graves a Suecia y Finlandia, países fronterizos, por haber participado en la última conferencia virtual de la OTAN y haber tenido una postura de defensa a Ucrania. 

Por otro lado, algunas de las sanciones europeas como la cancelación de el gran premio de Rusia de Fórmula Uno por parte de los organizadores occidentales, así como también la cancelación de la final de la Champions programada también en Rusia, fue respondida por el Kremlin con la limitación del acceso a Facebook de los rusos, también como respuesta a la censura de la red social a medios rusos, o la reciente amenaza de apagar los motores rusos de la Estación Espacial Internacional en caso de que las sanciones económicas afecten al programa ruso RosKosmos.

Mucho de esto se debe en parte a la dependencia europea del gas ruso, que a su vez se debe en gran parte a las políticas ecológicas que desmantelaron la matriz energética europea, especialmente la nuclear, lo que hizo al continente adicto al hidrocarburo ruso. Está combinación sumado a la inflación empeoran la situación de Europa frente al avance ruso, que podría ser más profunda de lo que se espera.

EL ZAR

Rusia no es un país de vocación democrática, ni la democracia debería ser impuesta a todos los pueblos de manera acrítica. El carácter del actual régimen queda evidenciado en cómo camina Putin, quien camina como un gánster, como un matón, o cuando en su anuncio de guerra la postura cómoda de cómo se sentaba, no hacía delante de la mesa, sino reclinado a la silla evidencian su control de la situación, y la confianza en la fuerza. Está confiado y Occidente lo sabe. Sorprende saber que, en el primer año de mandato de Putin, este le pregunto a Clinton: ¿Cuándo Rusia sería invitada a ser aparte de la OTAN? La respuesta de Bill fue un simple no sabía. El error de Occidente fue y es no integrar a un país tan grande en su club, sino apartarlo. Cómo dijo Talleyrand, ministro de Napoleón, se puede castigar, pero jamás humillar. Rusia tiene muchas razones para sentirse humillada y amenazada. Una mala combinación para la primera potencia nuclear del mundo.

En todo el mundo será difícil encontrar a alguien con la experiencia militar de Putin, y sus 20 años de dirección de un país, conoce a toda su gente y cómo funciona su imperio, pero también conoce a todos sus rivales y socios. La experiencia en dirección en este caso manda. El único presidente de EE.UU. que podría hacerle frente curiosamente hubiera sido Bush, pero no por él mismo, sino porque su administración estaba plagada de halcones como Rumsfeld, Cheney o Powell, altos mandos heredados por su padre el ex presidente Bush, que además fue director de la CIA. Pero en EE.UU. la gente vota por los próximos 4 años y se olvida de los siguientes 20. En este caso Rusia tiene la ventaja, de momento.

DOS BLOQUES

Esta guerra no está fría sino caliente. Hay dos bloques bien configurados en la actualidad, un bloque democrático liberal liderado por EE.UU. y un bloque autoritario por una cabeza bicéfala liderado por Rusia y China, ambos tienen modelos de desarrollo muy distintos, el primero apela a los valores liberales mientras el otro tiene un espíritu autoritario. Este último ha venido ganando prestigio en los últimos años. En especial Rusia ganó presencia sobre todo a partir de la debacle de la retirada desorganizada de Occidente de Afganistán el año pasado, esto a envalentonado a un Este más disciplinado, y la invasión a Ucrania es prueba de esto. Trump calificó de genialidad la apuesta de Putin de esta semana, esto no es descabellado tomando en cuenta la ausencia de líderes fuertes en occidente (sobre todo la salida de Merkel de Alemania, la única política con años de experiencia internacional que servía de contención diplomática a Putin por casi dos décadas), esto sumado a la inflación galopante mundial y la crisis de suministros a raíz de la pandemia, agudizado por la crisis del canal de Suez que dislocó hasta ahora el sistema de aprovisionamiento de materias en el mundo, aunado a la miopía política de Washington no hizo más que ofrecer la excusa de una expansión rusa a Occidente.

Byden no fue capaz ni siquiera de cuidar el orden en su patio trasero. La visita del líder de Brasil a Moscú en plena crisis (país al que Rusia califica de principal socio en la región) no hizo más que demostrar que los regímenes autoritarios se apoyan o solapan en detrimento del statu quo internacional. A esto habría que sumar una próxima y muy probable crisis de expansión china en Taiwán, que cada vez se calienta más.

A diferencia de China, la fortaleza rusa está en la importancia del insumo de energía, la cual tiene más peso que el de la mano de obra. Hoy EE.UU. y Rusia son exportadores de energía.

UN POST INTELIGENTE 

Cuando esto empezaba, las redes se llenaron de fakenews, desinformación y sobreinformación y memes. Uno, de los pocos posts memorables son estos dos que considero acertados en su reflexión y creo es bueno rescatar entre toda la información que luego se olvida. Finalmente, esto es historia:

“Rusia tomará Kiev en días (quizá, incluso, esta noche). Tiene un ejército muchas veces superior al ucraniano y domina los cielos, lo que le da una ventaja militar apabullante. Y más en un país tan plano como Ucrania (sin lugares para esconderse). Una vez invadido el país, descabezará al gobierno elegido democráticamente, ejecutará o apresará a líderes ucranianos molestos (ya hay preparadas listas negras) y nombrará un gobierno títere. Habrá una fuerte represión, convirtiendo al país «hermano» en otra dictadura (como Rusia y Bielorrusia) (…) Ucrania dejará de ser libre durante muchos años. Y habrá oleadas de millones de refugiados hacia Europa. La economía rusa se contraerá mucho por las sanciones. Pero, eso no es decisivo para Putin. Él es un nacionalista megalomaníaco, que no busca en esta guerra ganancias materiales, sino «engrandecer» la nación rusa y pasar a la historia como Putin el Grande”. Enrique Sánchez Costa, profesor de Humanidades de la UDEP. Posteado el 24 de febrero en Facebook.

“Cuando dos elefantes pelean, sufre la hierba”.  Proverbio africano. Posteado en Instagram por monseñor Munilla.

ASÍ COMO EL PASADO ES EL FUTURO

Quien haya leído La guerra del Peloponeso de Tucídides, sabe cómo acaba esta guerra. Con la derrota de Atenas. En la historia antigua el primer antecedente de algo así como una guerra fría, la fue la rivalidad entre Esparta y Atenas, que eran las dos superpotencias griegas de su época, pero con sistemas políticos muy distintos, mientras Atenas era demócrata, Esparta era una oligarquía militar. Después de la victoria de los griegos sobre los persas, estalló entre Esparta y Atenas, antes aliadas (como lo fueron EE.UU. y Rusia frente a la Alemania Nazi), una rivalidad geopolítica que derivó en la aparición de dos alianzas entre las distintas Ciudades Estado griegas: la Liga de Delos, liderada por Atenas (el equivalente de la OTAN) y la confederación del Peloponeso encabezada por Esparta (el equivalente del Pacto de Varsovia). A raíz de la rivalidad política por la hegemonía griega acabaron ambas potencias enfrentadas en una larga guerra que significó el declive y fin de la democracia antigua.

No sorprenda que regímenes autoritarios como los conservadores Orban de Hungría o Bolsonaro de Brasil se vuelvan afectuosos con Moscú. Finalmente, Esparta es sinónimo de orden además de represión.

Quien quiera conocer cómo acaba esta historia que lea un libro de Historia.