Paros, alza de precios, desabastecimiento y nuestros políticos no hablan de seguridad alimentaria. El sector lácteo salió a las calles para pedir una política responsable, fin a los oligopolios y a la competencia desleal, a defender el precio justo al suministro de leche. Es el grito desesperado de las organizaciones ganaderas. “El campo no entiende de promesas, lo que quiere es trabajo”

Escribe: Pilar Rivera Ramos

La Sociedad Agrícola de Arequipa (SADA), tiene nuevos representantes. Ellos hablan de estrategia sectorial para el mejoramiento de la ganadería, desarrollo de tecnologías, conocimiento que permita a este sector productivo ser eficiente, rentable y competitivo.

Su representante, Daniel Lozada Herrera, inició sus funciones dirigiendo el paro nacional de ganaderos lecheros del Perú, en defensa de unas 450 mil familias de ganaderos de todo el país.

La protesta estaba planificada para exigir la modificación del reglamento de la leche, regulación del mercado conforme a lo establecido en las sociedades más desarrolladas del mundo y el pago justo de la leche a 1 sol con 80 céntimos como precio base a nivel nacional.

Para hablar del impacto de la emergencia alimentaria y la crisis global, Daniel Lozada explica la situación de la producción ganadera actual y los altos costos de granos y fertilizantes en el mercado.

“Es lamentable observar que el petróleo actualmente presenta precios espectaculares. Para los productores de leche, el maíz en Matarani oscila alrededor de US $414 por tonelada. A esto hay que incrementarle el IGV, más gasto de transporte del puerto hacia el centro de consumo, sea: Majes, Santa Rita, La Joya, Arequipa”, explicó.

Definitivamente, esta crisis mundial de alimentos exige una concertación entre Estado, coproductores, industria y los consumidores, quienes finalmente serán los principales perjudicados, explica el presidente de SADA.

Sostiene que los políticos del sur no hablan de seguridad alimentaria. “Hay que exportar, dicen, pero desconocen el tema de seguridad alimentaria.

Necesitamos un Estado con una política masiva de importación cero aranceles, cero sobrecostos, tanto en insumos para la ganadería, como para la producción agrícola. Los fertilizantes, pesticidas, tienen precios mundiales desorbitantes.

Respecto a la declaratoria de emergencia coincidió con el presidente de CONVEAGRO, Clímaco Cárdenas, al decir que se trata de una emergencia “floja”, sin financiamiento. “Es un discurso literario y no de herramientas con las que trabajemos unidos para solucionar los problemas del sector”, apuntó.

“No se trata de hacer propaganda, campañas mediáticas, proselitistas o sociales como cortinas de humo, tal como parece que está armada la Segunda Reforma Agraria y que no pasa de ser una irresponsable llamada a la lucha, a la reivindicación de los hombres de campo ante la patronal, gamonal —que ya no existe—, pero que termina ahuyentando muchos capitales del sector agrario”, sostuvo Lozada Herrera.

Daniel Lozada, presidente de SADA.

En su exposición, el nuevo presidente de SADA nos acercó más a la realidad del sector y afirma que la inversión para la agricultura hoy es cero. “El capital del Perú se fue a Colombia, a Costa Rica. Es increíble que el país con limitados recursos, esté exportando capital debido a irresponsables políticas y miedo al rimbombante título de la Segunda Reforma Agraria, propio de un gobierno Velasquista que causó mucho daño y desazón al agro”.

La génesis de todo esto viene de la ausencia de una política agraria real y promotora de nuestro país, explicó el dirigente, y sostuvo que la Ley 27360 (Ley que aprobó las normas de Promoción del Sector Agrario, estableció beneficios laborales y tributarios para las empresas especializadas en las actividades de cultivo y/o crianzas, acuícola y agroindustrial) con muchas limitaciones; logró que el  Perú pase de exportar 400 millones de dólares el 2000 y el año pasado haya cerrado con más de 8 mil 500 millones en exportaciones peruanas.

Daniel Lozada lleva años en la investigación agro-alimentaria y por su experiencia sostiene que por efectos de la pandemia la prioridad de los peruanos es su salud, “para ello nos nutrimos con proteínas, vitaminas de productos naturales, libres de pesticidas o agroquímicos”, concluyó.

Respecto a la agro-exportación, si bien genera puestos de trabajo directo e indirecto, se lleva el alimento fuera del Perú y no deja riqueza.

En tanto –sostiene- es impresionante ver cómo el Perú es referente en instalación de sistemas de riego y manejo de cultivos en el desierto. Vemos aquí a los mejores técnicos hidráulicos en riego tecnificado del planeta. Eso somos hoy en día.

Asimismo, somos los mejores especialistas en manejo de alimentos congelados, controlados, en base a productos frescos. “Es impresionante ver el desarrollo que alcanzó la agroindustria en nuestro país. Pero esto, lamentablemente, se ve con mucha fuerza en el norte del Perú, donde se generó grandes áreas nuevas sobre el desierto de campo de cultivo”.

Aquí no hay latifundios, no hay haciendas, cuencas hidrográficas ya establecidas naturalmente. Se ganó el desierto, como lo ganó Majes Siguas I, Santa Rita de Siguas, La Joya Antigua, Nueva, San Camilo, San Isidro, Pampa Baja, Etc.

DESPERDICIO DE AGUA DULCE

Resaltó que si bien Arequipa es una región que cuenta con agua, lamentablemente esta se sigue botando al mar. Se calcula que Arequipa arroja más de 20 mil millones de metros cúbicos de agua dulce al mar cada año. Es como arrojar el oro, cobre o diamantes al océano.

En conclusión: los proyectos importantes de Arequipa como plantas petroquímicas, Gasoducto Sur Peruano, son obras que dejaron de ser viables por “contubernios” entre el gobierno y empresas como Odebrecht. Lamentablemente el Estado peruano no tuvo un plan de desarrollo estratégico importante que asegure una petroquímica para dar seguridad alimentaria que en este momento necesitamos.

“No se trata de hacer verbo político, demagógico, necesitamos hechos y no palabras”, remarcó el representante de SADA. “Si hubiera la petroquímica hoy el Perú tendría urea (fertilizante más popular), y abonos químicos inorgánicos a un menor costo y tendríamos una capacidad competitiva en el agro mundial que le haría frente a esta gravísima crisis alimentaria y sanitaria”, destacó.

Propuso como solución inmediata que el Estado invite a una entidad privada para la construcción de una petroquímica, ahora mismo, en la boca de los pozos de gas en Cusco, para producir fertilizantes químicos.

También, dijo, se requiere de una campaña masiva de fomento a la ganadería. Necesitamos promover la ganadería no solamente para leche, carne y guano (que nos va a permitir producir combos enriquecidos y poder sustituir parcialmente los fertilizantes).

TITULACIONES

En cuanto a financiamiento agrario, para entregarlo se pidió título de propiedad y el 98 % del agro peruano no tiene este documento. Necesitamos una campaña masiva del Estado para formalizar la propiedad que, finalmente, nos servirá como herramienta financiera para los productores, pequeños, medianos y grandes, “saquemos ese tabú que el grande es malo, el pequeño es bueno”.

“Los agricultores somos gente honesta que quiere trabajar y tienen una gran responsabilidad de brindar realmente la seguridad alimentaria que el Perú necesita”, remarcó.